Lo que todos preguntan en la puerta Respuestas sin anestesia
Preguntas sin pena
Aquí está lo que nos preguntan cada noche por el interfón. Léelo antes de tocar el timbre y llegas con la mitad del camino andado.
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¿Duele?
Sí, pero menos de lo que cuenta tu primo. Costillas, pies y esternón pican más; brazo y pantorrilla son un paseo. Respira y no te muevas.
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¿Necesito cita?
Para el flash del día no: se atiende por orden de llegada. Para piezas a medida, cover-ups y jornadas sí, con anticipo para apartar la fecha.
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¿Puedo llevar mi diseño?
Tráelo como referencia y lo redibujamos a nuestra mano. No copiamos tatuajes de otros artistas ni calcamos lo que salió en un buscador.
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¿Tatúan menores?
No. Ni con permiso firmado, ni con la mamá presente, ni con lágrimas. Identificación oficial en la puerta, sin excepciones.
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¿Qué tan limpio es?
Agujas y cartuchos nuevos que abrimos frente a ti, superficies cubiertas y material desechable en cada sesión. Clandestinos sí, cochinos jamás.
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¿Y si me arrepiento?
El anticipo no se devuelve, pero se puede mover la fecha una vez avisando con dos días. De lo ya tatuado, hablemos de un cover-up.
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¿Cómo pago?
Efectivo o transferencia. El precio se acuerda antes de empezar y no cambia a media sesión. La propina al artista es bienvenida, nunca obligatoria.